viernes, 6 de abril de 2018

5-Hour Rule: If you’re not spending 5 hours per week learning, you’re being irresponsible


Why did the busiest person in the world, former president Barack Obama, read an hour a day while in office?

Why has the best investor in history, Warren Buffett, invested 80% of his time in reading and thinking throughout his career?

Why has the world’s richest person, Bill Gates, read a book a week during his career? And why has he taken a yearly two-week reading vacation throughout his entire career?

Why do the world’s smartest and busiest people find one hour a day for deliberate learning (the 5-hour rule), while others make excuses about how busy they are?

What do they see that others don’t?

The answer is simple: Learning is the single best investment of our time that we can make. Or as Benjamin Franklin said, “An investment in knowledge pays the best interest.”

This insight is fundamental to succeeding in our knowledge economy, yet few people realize it. Luckily, once you do understand the value of knowledge, it’s simple to get more of it. Just dedicate yourself to constant learning.

miércoles, 31 de enero de 2018

Ocho vicios que matan la creatividad

Vicio número uno. Crear y evaluar simultáneamente. En Catalunya hay un dicho que alerta acerca de la imposibilidad de repicar la campana e ir a la procesión, al mismo tiempo se entiende. Cuando hablamos de creatividad lo de matar dos pájaros de un tiro puede resultar contraproducente y contraindicado.
Hay un momento para crear cosas nuevas, para dar rienda suelta a la imaginación, para convertir el cerebro en una auténtica tormenta y otro para evaluar, para tocar de pies al suelo, para empezar las rebajas.

Vicio número dos. El síndrome del experto. Estamos en un momento de sobrecarga de expertos, encontramos gurús de algo en cualquier parte de manera que cual plaga invasiva a veces da la sensación de haber roto el adecuado equilibrio. Los grandes creativos viven sanamente al margen de las opiniones dominantes y cuando se acercan a ellas es para mirarlas con ojo crítico para precisamente hacer lo que otros no han hecho.

Vicio número tres. Miedo al error y al fracaso. ¿A quién le gusta equivocarse? Y sin embargo de grandes errores han salido inventos ingeniosos o que se lo cuenten al creador del post-it.

Vicio número cuatro. Temor a la ambigüedad o el querer tenerlo todo bien atado. A veces cuando nos da la vena creativa surgen ideas que a pesar de gustarnos acaban siendo desechadas porque por algún motivo no cuadran. En nuestra vida hay cosas que no cuadran a priori y luego con perspectiva toman un sentido enorme, pues con las ideas igual, nos hemos de acostumbrar a una razonable ambigüedad y no cortarnos el rollo. Os recomiendo el discurso de Steve Jobs en la apertura del curso en Stamford cuando habla de conectar puntos y se da cuenta que si no hubiera hecho cosas que en su momento gozaban de poco sentido, algunas oportunidades se hubieran esfumado.

Vicio número cinco. Falta de confianza. Es una mezcla de los puntos cuatro y tres anteriores. Aceptemos la posibilidad de errar y de nadar en la ambigüedad y seguro que la confianza asomará su cabeza.

Vicio número seis. Los demás nos desaniman. Escuchar opiniones ajenas es generalmente interesante porque nos amplía el campo de visión pero manteniendo la independencia de criterio y teniendo claro que las decisiones creativas las tomamos nosotros. A veces el cervantino ladran luego cabalgamos es una buena política porque de constructores de murallas con buena fe están las sepulturas de ideas llenas.

Vicio número siete. Exceso de información. Así como los excesos de comida provocan empachos y los de bebida borrachera los excesos de información provocan inacción. Se llama la parálisis por el análisis. Información sí claro, pero la justa.

Vicio número ocho. Los falsos límites. Nuestra sociedad nos ha habituado a vivir en estado permanente de estreñimiento mental, de constipación intelectual, que nos permite pensar en grande. Normalmente tenemos creencias muy pero que muy interiorizadas que nos empequeñecen, saber reconocerlas es crucial para desarrollar un buen proceso creativo. Durante el trabajo de la parte baja del iceberg en nuestro modelo de desarrollo de marca personal analizamos y desactivamos las creencias limitantes que van apareciendo, un motivo de más para confiar en Soymimarca.

Jordi Collell
www.soymimarca.com

martes, 30 de enero de 2018

Estas son las 15 competencias de liderazgo más importantes según los mayores líderes en todo el mundo


El liderazgo es una de las características importantes para un adecuado desarrollo personal que contribuya a formar una sociedad humana con bastante autoconocimiento.

Aquí tenemos un importante estudio que nos dará grandes luces sobre el tema:

https://www.hbr.es/liderazgo/96/estas-son-las-mejores-habilidades-de-los-mejores-l-deres


viernes, 1 de diciembre de 2017

Una nueva definición de inteligencia

Por Ed Hess
trad. Teresa Woods

Ed Hess es profesor de gestión empresarial y ejecutivo residente de la Escuela de Posgrado de Negocios Darden y coautor de Humility Is the New Smart: Rethinking Human Excellence in the Smart Machine Age (Berrett-Koehler, 2017).
Figuras utilizadas como metáfora de los niveles de inteligencia
La inteligencia artificial cambiará todo eso porque no existe manera, por ejemplo, de que un ser humano sea más inteligente que Watson de IBM, al menos sin aumentación. Las máquinas inteligentes pueden procesar, almacenar y recuperar información más rápido y mejor que los humanos. Además, la IA puede reconocer patrones y generar un abanico más amplio de alternativa que nosotros. La IA puede incluso aprender más rápido. En una era de máquinas inteligentes, nuestra antigua definición de qué es una persona inteligente no tiene sentido.

Lo que necesitamos ahora es una nueva definición de ser inteligente, una que promueva niveles más altos de pensamiento humano y compromiso emocional. La nueva inteligencia estará determinada no por el qué o el cómo se sepa, sino por la calidad del propio pensamiento, de la capacidad de razonar, relacionarse con otros, colaborar y aprender. La calidad sustituye a la cantidad. Se trata de un cambio que nos permitirá centrarnos en la dura tarea de llevar nuestras capacidades cognitivas y emocionales a un nivel mucho más alto.

Dedicaremos más tiempo a abrir nuestra mente, aprenderemos a renovar y actualizar lo que creemos a partir de nuevos datos. Aprenderemos de nuestros errores e invertiremos más tiempo y recursos en las habilidades relacionadas tradicionalmente con la inteligencia emocional. La nueva inteligencia intentará superar los dos grandes inhibidores del pensamiento crítico y el trabajo en equipo: el ego y el miedo. Hacerlo facilitará percibir la realidad tal y como es, no tal y como queremos que sea. En resumidas cuentas, celebraremos y abrazaremos la humildad. Así es como nosotros, los humanos, añadiremos valor en un mundo de tecnologías inteligentes.