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lunes, 14 de marzo de 2016

10 personas que destruirán tu negocio

Aquí tienes 10 clases de personas (empleados y clientes) que deberías evitar si estás empezando un negocio:
La Sirena.- Las Sirenas son esas personas increíbles y tentadoras que entran en tu negocio y te distraen por completo. Más que cualquier otra, esta gente tiene el poder de robar tu atención y hacer que tus esfuerzos no valgan nada ni avancen. Muchas promesas han sido sacrificadas por Sirenas. Muchos negocios se han vendido por mucho menos de lo que valen y otros se han rendido a esquemas de hazte-rico-rápido que algunas Sirenas les metieron en la cabeza. No permitas que esto te pase. No dejes que una persona increíble te haga olvidar que tú y tu negocio también tenéis algo impresionante que ofrecer al mundo.

La Cabra.- Las Cabras son esas personas salvajemente carismáticas, con el don del habla y mucha suerte que parecen poder escaparse de todo. Estas personas tienen varias fortalezas. El problema es que usan sus fortalezas de forma tortuosa. Las Cabras tienen una cierta ambición para convencer a otros para tomar malas decisiones. Si de repente te encuentras tomando malas decisiones de negocios cada vez que estás con alguien en particular, es momento de cortar esa relación de negocios.

El Elefante.- Un elefante nunca olvida. Los Elefantes son esa gente que siempre recordarán tus errores. No te dejarán avanzar recordando lo que solías hacer antes o cuánto la cagaste en un pasado. No dejes que un Elefante te ancle al pasado. Todo el mundo comete errores, especialmente los emprendedores. Si fallas significa que has aprendido, así que sigue tu camino hacia adelante.

El “Hater” (odiador).- Los Haters son gente que quiere estar en la cima pero sin trabajar para conseguirlo. En lugar de eso, quieren hundir a los de su alrededor para que parezca que ellos están por encima. Los Hater son perdedores pero pueden servir como forma de motivación de un modo extraño. No dejes que los Haters entren en tu negocio pero úsalos como motivación para hacer tu negocio lo más fuerte que puedas.

El Narcisista.- Los Narcisistas son gente con talento pero demasiado pendientes de sí mismos como para hacer algo. Son especialmente malos en cuanto a la orientación de un equipo. Un Narcisista incluso puede animarte a poner la imagen de tu empresa por encima de su reputación. Esto es siempre una mala idea. Cuando empiezas un negocio, es mejor ser transparente y auténtico. No intentes que las cosas parezcan más grandes de lo que son y evita simular ser alguien que no eres. En vez de eso, sé real. Mantén al Narcisista lejos de tu Startup y concéntrate en tu reputación y no en tu imagen.

El Némesis.- Cuando empiezas un negocio, a veces tendrás que trabajar con alguien a quien no soportas y que no te soporta. Si no tienes cuidado, esto puede ser una gran distracción. Intenta darte cuenta de que a menudo, lo que no te gusta de tu Némesis es probablemente algo que no te gusta de ti o algo de ti que te gusta demasiado. En cualquier caso, algo está reñido con tu identidad y la única forma de arreglarlo es darle la vuelta al espejo y fijarte en ti, no en tu Némesis. Tu adversario puede ser tu advertencia, según cómo. Si traes un Némesis a tu Startup, usa a esa persona para aprender de ti mismo. Una vez hagas eso, él o ella dejará de ser tu Némesis.

El Ares.- Ares es el Dios griego de la guerra. Un Ares adora el conflicto. Son adictos al drama y a ganar a toda costa, incluso si no hay nada que ganar. Todo tiempo invertido en corregir o incluso intentar entender un Ares, es un tiempo perdido. Mejor ignórale y mantenle alejado de tu negocio.

El Dionisio.- Dionisio es el Dios griego del vino, las fiestas y el placer. Un tipo Dionisio es un buscador de placer con no más paciencia que por todo aquello que le reporte una mínima gratificación. Cuidado con dejar a esta gente en tu negocio porque el fundamento de cualquier tipo de placer es igualmente adictivo y consumidor de tiempo. Es importante tener amigos y divertirse, pero nunca debes sacrificar tu Startup por alguna noche en vela.

El Gato Negro.- Algunas personas pueden entrar en tu negocio e iluminarlo. Otros entran y lo matan. Los Gatos Negros son esto último. Son esa clase de gente que parece tener una nube negra siguiéndoles a todas partes. Esta clase de gente no tiene suerte, son negativos y siempre están deprimidos. No te sientas mal por ellos. Les gusta estar a un lado. Les gusta la atención que eso les da, así que déjales sentar, pero asegúrate de que se sientan fuera.

El Gato Gordo.- Los Gatos Gordos son esas personas que vendrán, te rodearán de dinero y te ofrecerán la luna. Tanto si son inversores o "venture capital" de altas marcas, no dejes que te cieguen con su dinero y te distraigan del hecho de que quieren controlar tu empresa y hacer dinero de ti. Ten cuidado con a quién le dejas tu negocio. No has trabajado duro para ver arder la reputación de tu marca entre las pezuñas de un Gato.

domingo, 17 de enero de 2016

7 razones por las que tememos a los cambios

Por Gustavo Giorgi

1. Miedo a la pérdida

Normalmente, aparece una sensación de angustia, acompañada por ansiedades depresivas, ligadas a la idea de que perderemos algo. Por ejemplo, ante un ascenso, podemos llegar a sentir que perderemos la relación con nuestros compañeros o la tranquilidad que acompañaba al puesto anterior.

2. Miedo al ataque

“Me cambiaron de sección. Seguro es para controlarme mejor”. En este caso son las ansiedades paranoides las que hacen su entrada, mostrándose con la intensidad del temor y el miedo que, en casos extremos, puede ser paralizante para el sujeto.

3. Ignorancia de los motivos que llevan al cambio

Es sabido que gran parte de las empresas padece – en mayor o menor medida - de un sistema poco aceitado de comunicación donde “No me enteré” o “Nadie me lo dijo” son frases que uno escucha cotidianamente. En este contexto no resulta difícil pensar que las personas desconozcan las razones que obligan a cambiar su manera de trabajar. Ejemplo obligado: si no explicas a tus empleados que la modificación de algunos procesos administrativos permitirá una mejora en la experiencia del cliente, para ellos solo significará una molestia o incomodidad por tener que hacer su tarea de forma diferente a la habitual.

4. Desconfianza

Muchos empleados suelen creer que los jefes tienen motivos escondidos para hacer cambios. Por ejemplo, esto hace que simplificación de tareas para un puesto de trabajo se lea como un intento de reducir personal a corto plazo. Cuando hay una mala comunicación con el equipo, hasta la incorporación de tecnología, transmitida como un beneficio para los empleados, es susceptible de ser percibida con suspicacia.

5. Cultura organizacional

Hay empresas más flexibles, elásticas e innovadoras que otras. Si la tuya se encuentra en el grupo de las conservadoras, de aquellas que hacen del statu quo una religión, no esperes de tus empleados una reacción favorable al cambio. Aquí, el esfuerzo deberá ser casi épico para convencer a tu gente.

6. Zona de confort personal

Similar a lo que Sigmund Freud llamaba “Principio de Nirvana”, existe una tendencia en el hombre a reducir al mínimo la tensión derivada de estímulos exteriores, capaces de sacarlo de su comodidad. Entonces, su traducción en el área de trabajo es tratar de “dejar las cosas tal como están” (o como dice el dicho “Más vale malo conocido que bueno por conocer”).

7. Pérdida del locus de control

Definido como “Lugar de Control”, hay personas que se tensionan y confunden cuando sienten que pueden perder el dominio de una situación. Si piensan que a partir de ahora esta facultad estará en otro y no en él, lo esperable es que se muestren rígidos ante las modificaciones.

Teniendo en cuenta lo antedicho, es fundamental que dediques tiempo para explicar y sobre todo para escuchar cuáles son las percepciones que tiene tu equipo ante los cambios que propones, y que te detengas a darles un espacio suficiente para que puedan ser canalizadas. Serán las mismas personas las que te dirán qué es lo que le preocupa e inquieta, dándote así las herramientas necesarias para guiarlas y entusiasmarlas con las mejoras.

sábado, 19 de octubre de 2013

4 Cosas Que Aprendí De Estar En La Ruina


1.- No confíes en los ingresos de una sóla fuente ni confíes en un trabajo.

Tener un trabajo sólo significa que estás a un paso de no tener trabajo. Tener una sóla fuente de ingresos que no nos permite ahorrar, es algo muy peligroso. Aprendí a darle la debida importancia a ganar un dinero extra, aunque sea en cosas que no te gustan.

2.- Hay que vivir siempre por debajo de nuestras posibilidades.

Ahora gano más dinero que antes y hay meses que gasto lo mismo que cuando me quedé en quiebra. Me casé el año pasado y me olvidé de hacer una boda por todo lo grande como nos han vendido en las películas.

No quiero pasar por lo mismo nunca más, así cuando hay buenas rachas económicas, es cuando aprovechamos para hacer más dinero, pues sabemos que pueden volver las “vacas flacas” en cualquier momento.

3.- Aprender lo mínimo de finanzas.

Jamás me llamaron la atención las finanzas. De hecho, nunca di importancia ni al ahorro ni a los planes financieros domésticos. Hoy día soy muy consciente en la necesidad de destinar siempre una parte del dinero ganado a un plan de ahorro e incluso ya me planteo invertir en bolsa de cara a nuestros futuros hijos.

4.- Hay vida después de la quiebra.

Tener la sensación de estar en quiebra, perder tu trabajo, no saber lo que vas a hacer… es completamente desmoralizante, y entiendo que mucha gente entre en depresión, pero de nada nos sirve venirnos abajo.

Todo lo contrario, y es en las adversidades cuando una persona debe hacerse más fuerte, pues hoy puedo decir desde el otro lado que toda racha pasa si la ayudamos a pasar. Como dice una frase que escuché hace tiempo: “Nunca sabes lo fuerte que puedes llegar a ser hasta que ser fuerte es tu única opción”.

“Hoy día me alegro incluso de haber pasado por aquella situación, ya que pienso sinceramente que estoy mucho mejor gracias a que pude aprender esa lección. No quiero tener más deudas en la vida.

Cualquier inversión que hoy día hacemos en la compra de lo que sea, la estudiamos al milímetro, para no alterar lo más mínimo el plan financiero que comenzamos. Del mismo modo aprendí que no era tan inteligente como pensaba.

Y es duro llegar a esa conclusión para una persona que se sacó la carrera con notas muy altas y que un día se da cuenta que no tiene ni idea de cómo funciona el mundo cuando se habla del dinero. Y todo el mundo debería conocer las trampas en las que puedes caer”

Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo, todo aporte es bienvenido, gracias!

Siempre por tu libertad!
Fernando Rivas